Por la escuadra

LUIS MILLA,UN ACIERTO.

 

No pasa desapercibido. Su parecido con su padre es más que notable. Su juego, muy similar, y sus ganas por hacer algo grande en el Sanse y con el Sanse rompe todo tipo de barreras.

 

Como la genética casi nunca suele fallar, Millita basa su fútbol en el juego de toque. Su lugar en el rectángulo de juego está en la medular, buscando siempre el balón, desmarcándose y moviendo la pelota con gran rapidez. Con su mirada futbolística, surte de balones a la gente del ataque sansero, como hace unos 20 años lo hacía su padre en el Barcelona, Valencia, Real Madrid... Eso sí, cada uno con sus pros y sus contras. Cada uno con su personalidad. Ya se sabe que las comparaciones...

 

Milla llegó a Matapiñoneras con las ganas de comerse el mundo, de ser un jugador importante con los franjirrojos y, sobre todo, ayudar a un club, a una plantilla, a una entidad y a una afición a recuperar la categoría perdida.

 

Con la humildad que le caracteriza, el trabajo como seña de identidad, y la solidaridad y compañerismo como sus mejores aliados en la vida (talento y calidad le sobran) Luis Milla se ganó un puesto en el once de Sabas. El madrileño suma, el madrileño juega. El madrileño se siente feliz en el Sanse y... el madrileño sueña con que el Sanse sea de Segunda B el próximo mes de junio.

 

Con los pies en el suelo, con la mente en el fútbol y con la mirada en la meta rival, Luis Milla debutó en el Sanse de la mejor manera posible: ganando y marcando. Una racha que ha ido aumentando, a pesar del último resultado. Poco a poco se ha ido ganando el cariño y el respeto de todo y, en poco tiempo, es uno más en el vestuario.

 

Milla se olvidó de su Atlético, de su pretemporada con el Cholo Simeone, de los entrenamientos con el equipo de Primera de los del Manzanares. Milla vuelve a la 'tierra', regresa al fútbol modesto con la profesionalidad y las ganas de un crack.

 

Fdo.Julia Del Mar Cortezón
DIario Marca

 

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